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Claro que no, también son elementos que podemos utilizar a favor de nuestra decoración.
Ofrecen una sensación de continuidad, amplitud y profundidad en los espacios.
Dan mayor luminosidad al ambiente. No lo coloques frente a una pared sin decorar, pues daría la impresión de vacío y frialdad.
Si no quiere que cambie de posición, envuelve una cinta tipo masking tape en las partes del cordel que quedan pegadas al clavo que está dentro de la pared.
Para evitar que la pared se cuarte, pégale dos pedacitos de cinta tipo scothc en forma de X y coloca en el centro, el clavo o garfio.
Para evitar marcar la pared con un lápiz o crayón, moja tu dedo con agua para marcar el sitio donde quieres colocar el espejo, la mancha de agua se irá en pocos minutos.
Si lo compras a la medida, en una tienda especializada, puedes pedir que los bordes sean biselados o pulidos. El borde biselado te dará elegancia y formalidad mientras que el pulido tendrá un toque más moderno.
No olvides que los espejos no deben reflejar el sol, ni proyectar alguna parte de la casa que prefieras tener fuera de la vista de los visitantes.
Si tienes algún muro cubierto en su totalidad por espejos, coloca cuadros o obras de arte en el centro de éste y parecerán que flotan en el ambiente, resulta un detalle original y elegante.
Un punto muy importante es: que debes colocarlos en lugares donde no puedan romperse con facilidad, ni representar un peligro para las personas que estén cerca.
Recuerda que se trata de jugar con las piezas para encontrar el que más te agrade y no sólo contribuir con la decoración del ambiente y la función práctica de éstos.
Zona U |